Notas del autor:
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La relación cliente-proveedor ha cambiado. La contratación de servicios tecnologicos requiere de un proveedor basado en la confianza. Un juego que ambas partes deben saber negociar para obtener una relación mútua en la que ambos deben salir favorecidos. |
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Desde los años 50, en el comienzo de la revolución industrial hasta la aparición de la tecnología en el hogar sobre los años 70-80, los proveedores tecnológicos simplemente
colocaban sus productos en sus clientes y éstos en el consumidor final.
Ellos dirigían el mercado. Hoy ocurre todo lo contrario.
Es el cliente el que manda. En marketing se dice que el cliente está en el centro, en tecnología que
él va antes.
Por otra parte el medio domina muchas de las relaciones de negocio, internas y con el propio cliente. En el siglo en el que vivimos
Internet es casi transaparente. Dentro de poco no hará falta referirse a la Red para hablar de las
cosas que transporta, hoy,
casi todas. Esta proliferación de la comunicación y la conexión a distancia ha hecho que los sistemas de información de las empresas dependan de un grado muy alto de la propia disponibilidad de la tecnología y de Internet. "
Tenemos el router parado y casi no podemos trabajar". "
Nuestro CRM no funciona y mejor nos vamos a tomar un café". "
La web se ha parado y todos nos ponemos nerviosos".
Conclusión: Debemos invertir en tecnología. Esto está claro. Pero para ello debemos hacerlo a través de proveedores que nos ofrezcan calidad de servicio. El cliente final al que podemos llamar
consumidor, el que a ambos nos importa, se ha vuelto mucho más exigente, es más inteligente, tiene menos paciencia y decide más rápido. Por ello la relación cliente-proveedor para conseguir productos al consumidor final debe realizarse de otra manera. Y esta tarea es labor de todos.
Hoy en día la relación entre cliente y proveedor
debe ser mútua y bidireccional. Ya se han acabado aquellos tiempos de que
"el que paga, manda". Ambos deben formar un equipo, para juntos poder ofrecer un producto o servicio final al consumidor, diferente y rentable para ambos. Ambos deben innovar, ambos deben trabajar juntos, ser ágil,
dar y pedir. En realidad basar la relación cliente-proveedor como una relación B2B en la que todos ganan.
Por tanto si eres proveedor tecnológico o contratas a unos de ellos, el diálogo y la forma de trabajar ha cambiado. Esta receta en realidad debería funcionar en muchos otros servicios, no sólo los tecnológicos:
- Si eres cliente y trabajas con proveedores tecnológicos. Busca "socios" que te hablen de relaciones continuadas. Que te reporten valor. Hazle llegar bien tu capa de negocio. Utiliza el tiempo debido a tu proveedor, pagar no significa "ya no hago nada", más bien todo lo contrario. Organiza tu equipo de trabajo para que transmita información a tu proveedor. Exígele y hazle partícipe de éxitos y fracasos. Y págale... claro :)
- Si eres proveedor tecnológico. Tu cliente va a buscar confianza. Ese debe ser el valor máximo de tu servicio, no sólo en el proceso de venta de tus productos, sino en la relacion continuada que tengas con él. Innova, llévale cosas nuevas. Piensa por él, adelántate, Sé su consultor. Es lo que quiere. Cuida los detalles: sé puntual. cumple tus promesas, dale información, comunícate con él constantemente. No busques que te llame. Busca siempre el feedback, ofrécele resultados. Y por favor, no confíes sólo en el email, una visita personal continuada es el mejor instrumento para llevar a cabo esa confianza.